sábado 3 de octubre de 2009

LA FANTASTICA PESCA DEL SALMÓN PLATEADO

Reciente intercambio internacional de correos electrónicos

Septiembre 28, 2009

De Dagobert para Edgar y copias “ciegas” para medio mundo (desde Oswego estado de Nueva York)

Hoy se abrió la temporada de pesca de salmón. Fui al río "SALMON RIVER" con Patricita mi hija y mi nieta . Quise participar en este evento y para que se piquen, miren lo que me picó y me lo saqué con "alguna dificultad", peso 17 libras y se trata de una de las especies de salmón hembra, la mía fue una hembra de Salmón King Chinook. Las capturas se hacen ya sea con vara de mosqueo, con señuelo, con huevo del salmón o con cualquier tipo de carnada. Empleé un anzuelo número 4 con nylon de 25 libras, lanzadora y huevo de salmón. Bueno ahí les va la información para que empiecen a practicar y tengan la oportunidad de hacerlo también en el futuro. Mis saludos, comiencen a armar chismes que yo me los aguanto. Atentamente: un pescador no frustrado


Septiembre 28, 2009

De Edgar para Dagobert, Godfrey y algunos observadores clandestinos (desde Staten Island, NY)

A ver, vamos por partes jovencito. Esa piola luce tremendamente similar a la que usan en las tiendas para colgar el salchichón y los pescados...de plástico. Esa chaqueta XXXLLL oculta los músculos para ver si están debidamente flexionados o simplemente es para tapar la falta de esfuerzo para levantar el "icoport". Esa sonrisita maliciosa de todos incluyendo a tu nieta no es como de asombro sino mas bien como de encubrimiento. El río no se ve por ninguna parte y esa camioneta roja estacionada es la misma que usan los supermercados TengoDeTodo para repartir mariscos y pescados; ellos se quejan mucho de que los sobrecargan y se les cae mucho pescadito por el camino...

En cuanto a impresionarme sacando 17 libras con hilo de 25 libras, nanay cucas. La habilidad se muestra usando hilo de 4 libras para sacar 25.

Por último, de mi parte te digo que te creo todo y que te
felicito y que las notas difamantes de arriba fueron de Godfrey que me obligó a escribirlas.

Ciao pues y que disfrutes el salmón al horno, o al ajillo (ni se te ocurra fritarlo).

Abrazos,


Septiembre 29, 2009

De Godfrey para Dagobert, Edgar y el Colegio de Abogansters de Bogotá (desde Bogotá, Colombia)

Hombre pues las foticos no me sorprenden...y la pobre pescadita esa, tan descuidada, tampoco.

Bien lo has dicho...hay temporada de salmón, y segun entiendo, y me lo han confirmado los tales de la National Geo y de Discovery, las pobres criaturas llegan tan mamadas a desovar que se mueren en las orillas de los arroyos sin poder pujar, dejándose atrapar sin decir ni mu. Como será que los ositos recién salidos del cascarón los cogen con sus tiernas manitas sin anzuelos ni demás maricadas que mencionas, para descrestar güevones.

Esa risita socarrona me da mucho que pensar ....y ese lazo me trae muchas sospechas ...a lo mejor un pobre gringo desubicado lo dejó amarrado a la orilla y tu , cuyabro de malas mañas , haciéndote el jiquerón lo hurtaste SI ! te lo robaste para poder sacar pecho ante ingenuos que, por cierto, no soy yo uno de ellos. Esa sospecha se acrecienta si se tiene en cuenta que por ningún lado se ve ( en las fotos), anzuelo o caña y el sitio donde posas se observa despoblado. Como quien dice, en el argot jurídico, aprovechando la soledad para tapar el delito.. DOLO SE LLAMA ESO.

Bueno y tu hermano Edgar, quien también conoce de triquiñuelas y artimañas, se ha convertido en cómplice al recomendarte el disfrute, del robito, con la sazón del ajillo.

Buen ejemplo le has dado a la pobre Lilianita Clarisa.

No vengas a Colombia a contar hazañas mitológicas similares a las que narraste cuando regresaste del Amazonas haciéndote pasar por el gran maestro Jíbaro que sacaba pirañas bajo los trucos de chasquear los dientes en el agua y cebarlos con la lengua.

Ajá y todo ese teatro solo para decirle a Mery que también podías sacar un salmón como el que ella, si sacó, en franca lid.

Tramposo, aranero, mitómano, fullero, bribón, pillo, pícaro, timador etc. etc.

Confiésate, dí tus pecados y arrepiéntete.

Le voy a contar a tus hermanas para que se den cuenta del lindo negrito que tienen y a quien con su consentimiento desmedido han llevado por tan malos caminos


Septiembre 29, 2009

De Dagobert para Edgar y probables copias “ciegas” para medio mundo

Incrédulos y envidiosos de la sapiencia en pesquería que tengo. Para corroborar que no es de icopor o algo parecido me permito enviarte otras foticos incluyendo fotos del sitio de pesca donde hice la captura. En fin ahí te envío también una foto, si aun tienes vista del pez atado en el agua para que se conservara vivo mientras terminaba mi faena. Para que te quedes más asombrado compara el tamaño del bicho con el de mi nieta comentando además que por no recibir críticas en cuanto al peso no dije que realmente pesó 27 libras. Créanlo o no voy a tener que medirlo y tomarle una foto para que se piquen. En fin créanlo o no aún no he cazado como otros jabalíes, elefantes y otras especies que algunos de mis hermanos si lo han hecho pero no han mostrado ni la foto. Como critica adicional te comento que los peces de icoporse cuelgan de un hilo de naylon. OYÓ OYÓ


Septiembre 29, 2009

De Edgar para Dagobert con copia a varios chismosos y chismosas

¿Hombre Dago, cómo se te ocurre mandar esas fotos dizque de "prueba"?. Debiste haberlo dejado como estaba y en caso de ser verdad -que ahora no lo puedo jurar ni en vano- hacerte el ajillo como te recomendé. Ahora la cosa si se pudo como difícil y ni modo de decir que estás con el agua al cuello porque ni los Croydon blancos (¿o son las medias?) están mojados. Para empeorar muestras un río pero ni pescado, ni pescadores, ni espectadores; solo una escena con agua y árboles con hojas de colores mientras el famoso pescado en tus manos está en un bosque con hojas bien verdecitas y mientrasmas miro la piola mas la veo en una dirección y el icoport plateado en otra llevado por el viento.

Qué vaina y yo dizque defendiéndote de los ataques ponzoñosos y virulentos de tu hermano Godfrey quien por aquello de que se excusa en que dizque la ley es para todos, defiende villanos y ataca pobres pescadores aficionados que sueñan con emular las hazañas documentadas de su mujer. Pero así ni modo. No se puede. Si querías hacer pasar gato por guagua, digo salmón por adorno con pintuco, me hubieras dicho y te hubiera hecho un montaje con “photoshop” que pasara cualquier inspección por experta que fuera. Excepto la mía, por supuesto.


Ahí te dejo a tu ventura...

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Nota: Si la referencia al jabalí es para mí, ahí te va una foto notarizada y debidamente refrendada por la Sociedad de Certeros y Honestos Cazadores. Nota esa mirada resoluta y sin pizca de miedo (nó, no la del monstruo de cuatro patas; !la mía hombre; la mía!). Ah, y no pongo una de las tantas de elefantes por obvias razones: es muy grande para este espacio tan reducido.

Nos vemos

jueves 3 de septiembre de 2009

Mi sobrina Betty se destapa

A casi un año desde mi última publicación me impulso de nuevo tras vagas e incumplidas promesas a hermanas, hermanos y otros preguntones a escribir un poco mas. Hoy salgo del camino corriente y en lugar de escribir personalmente le cedo la palabra a mi sobrina Beatriz, la misma Betty de "Com0 hacerse rico en un bus" (http://edgaragudelo.blogspot.com/2007/09/como-hacerse-rico-en-un-bus.html).

La razón -razones mas bién- son muy poderosas, su solicitud de permitirle enviar un mensaje en estas páginas y para festejar que hoy le añade a su título de Médica un posgrado en Medicina Deportiva. !Mis abrazos, mis felicitaciones, mi orgullo de familia!

Aquí te cedo la palabra:

CALDENSES DE PURA CEPA

A pesar de no ser muy buena para escribir, quiero expresar mi amor a mis padres y familia mientras todos estamos “vivitos y coliando” y que me siento muy orgullosa de ellos.

Soy Beatriz Agudelo Cataño, hija de Dagobert Agudelo nacido en Viterbo y Elda Mery Cataño de Supia, caldenses de pura sepa. Yo fuí la última sorpresita para mis padres , pues hasta donde se, no se imaginaban que yo SÍ quería venir al mundo y desde ese momento llegué a darles felicidad y desde ese momento he sido muy feliz.

Recuerdos que tengo de mi niñez, es que en una navidad mi padre quiso darme el mejor regalo de todos, la Barbie mas grande que encontró “la Barbie super star”, esta si señores la mas grande de todas pero no flexionaba nada y al llegar la entrega de regalos, la que yo quería era una chiquitica, que se podía flexionar y sacarle “yucas”(sonido que se produce al mover una articulación) al doblar las rodillas; pues que llorada y mis padres en lugar de darme una nalgada, y decirme lo tristes que se sentían de despreciar su regalo, me empacaron la bicicleta vieja de mi hermano Fernando Agudelo, quien sabe bajo qué promesa, y quedé feliz. En esta misma bicicleta mi tía Cleofe y mi hermana Patricia Agudelo (ahora Springston, ya que se dejo tentar del sueño americano y se quedo con su gringo), dizque salían a enseñarme a montar en la cancha de fútbol, que no falta en los barrios de Armenia, pero mientras yo intentaba solita, ellas coqueteaban con los muchachos del barrio y yo solo gritaba cuando no podía dar la vuelta y me caía contra el palo del arco. Eso si ellas dos, mi tía y mi hermana me querían mucho, pues yo era la compañera inseparable, porque mi madre estaba listica para cuando tenían algún plan empacarme con ellas; así es como alguna vez me fuí a clase de natación, en el Bolo Club de Armenia, muy prestigioso y elegante, y ellas por no cambiarme la ropa al llegar a la piscina, preferían ponerme los cucos (término para referirse a la ropa interior) encima del vestido de baño y dejarme las colas del cabello sin desarmar debajo del gorro de baño, y mientras hacían su vida social, yo muy independiente salí con los cucos encima del vestido de baño, y solo alcancé a esconderme detrás de un muro ante la vergüenza que mis compañeros me habían visto. Ay caramba no sé si contarles más porque así no van a creer que yo las adoro. También tengo que recordar como me defendía mi tía Cleo de los amigos o amiguitas que querían pelear, ahí mijito eso si decía “es que nosotros somos Agudelo, y nadie te va a humillar). Además a mi hermana también yo le hice, pues ella siempre ha sido muy hermosa, elegante y vanidosa, y yo , bueno yo un poco desordenadita, amante del pelo despelucado y del deporte, pues fue así como estando con ella llegaba a pedirle plata en el “recreo”(la hora del descanso en el colegio), delante de sus amigas creídas de las Betlemitas de Armenia, y ella solo por que no le hiciera show y me fuera rapidito con mis colas desarmadas, y con mis zapatos sucios , me entregaba los ahorritos de toda la semana, ja,ja…. Hermanita no pude definitivamente cantar como tu (Siempre odiaba que le siguiera las canciones que iniciaba), pero siempre has sido mi mejor amiga, a ti te lo cuento todo, eres mi apoyo y te amo.

Mi hermano Fercho, siempre desde niño el consentido y hasta ahora sigue siéndolo, hasta por sus hermanas. Recuerdo que jugaban Fercho y Pati (mis únicos hermanos, mayores ellos como 5 y 7 años) a hacer casitas encima de las camas en la casa de la Isabela, que nos trae tantos bellos recuerdos y como no me dejaban participar, yo lloraba y decía a mi mamá que me habían pegado; y mi madre con su típica expresión “Culicagados me dejan jugar la niña o no juegan” , hacia que me incluyeran pero me armaban una casa que ni les cuento, las de ellos lujosas sabanas sostenidas por una escoba en la mitad, y la mía sin columnas y ni me acuerdo que me ponían encima. Pero yo también le hice a mi hermano, con la grabadora nueva de regalo del niño Dios; y a pesar de él tenernos prohibido entrar a su cuarto (el cuál yo habría por encima del marco de la puerta usando correa) y por colocar un casete rompí la puerta de la casetera justo al día siguiente de dársela, ¡Uy uy uy!, la deje medio puesta y me “pisé”(huí). Con el posteriormente, aún estando de estudiantes universitarios, llegábamos después de todo un día de estudio a jugar Nintendo hasta las 5 AM, cuando ya casi era hora de nuevamente irnos a la universidad. A él le debo que soy buena trasnochadora para estudiar y seguramente le debo el que ahora soy médica porque siempre lo he admirado, eres el mejor médico y te amo mucho hermanito.

Mi madre tan trabajadora, recuerdo que no le recibíamos comida a la empleada, porque mi hermano decía que las manos olían feo y yo le veía las uñas sucias, entonces llegaba de la universidad a las 10 PM y se ponía a hacernos la comida, en lugar de decirnos lo que nos merecíamos, el que no tenga hambre no come, o algo así. Como cumplimos años en la misma fecha 17 de Diciembre, son los cumpleaños que más recuerdo, porque madrugaba a arreglarme y ponerme el estrén (vestido nuevo) y salíamos al centro de Armenia todo el día , me llevaba a Frisby a comer pollo y llenábamos una sopa de letras, para al final comprarme los churros dulces que preparaban en la calle, o la empanada de Cambray que tanto me gusta todavía. Con seguridad son los cumpleaños que mas recuerdo porque los disfrutaba mucho mucho. Tampoco puedo dejar de nombrar, que aún siento sus manos cargándome en sus piernas y colocándome su tibia mano en mi cara, en los viajes que hacíamos a la finca de San Antonio a muchas horas de camino de Armenia, y en un Jeep Zusuki, máximo para 4 personas, que fue acondicionado por mi padre para 6 personas, pero nos montábamos hasta 8 y más. Mami sabes que siempre has sido mi confidente, mi resguardo en los buenos y malos momentos, te amo y admiro mucho por que has sido una “berraquita” en la vida.

Con mi padre, como te adoro, desde muy pequeña me han dicho que me parezco a ti físicamente, de niña pegaba unas lloradas, ahora me enorgullece decir que si. Recuerdo como me gustaba acompañarte a Viterbo y cantarte las canciones de música vieja como solo yo lo se hacer, imitándote esa voz fuerte y que sale del alma. También recuerdo que eras mi Fan incansable en los deportes, “trasteándome” (llevándome) a donde yo dijera, a partidos a Pereira, cada fin de semana a Sevilla para entrenar voleibol, a todos los partidos. Además cuando quise cambiarme de profesión me diste un sabia orden, no la llevo a la universidad en Bogotá si no presenta el examen sin el cuál no sería médica; y así fue una vez más me llevó mis caprichos, me presenté y pasé a periodismo y publicidad, pero decidí que quería ser médica. ¡Ay papi y aún me sigues llevando todos mis caprichos, por ahí las malas lenguas dicen que siempre te he manejado con un dedito, pero yo lo único que sé es que cuento contigo en cada instante de mi vida y que deseo inmensamente poder recompensarte si no es con dinero, con mucho amor toda la felicidad que me han dado y lo buen padre que has sido!

Por último no quiero dejar atrás dos valiosas personas para mi vida, mi tía Rosalba Cataño, que es de verdad verdad mi madrina, pues desde pequeñita me ha tenido paciencia, me a “lidiado”(cuidado), “cuchicheado”(mimado), protegido y preocupado por mis necesidades y mis cosas. Las alumnas le decían que yo era “la hija de la profesora Rosalba”. Y mi tía Luzmila Cataño, la mas pinchada (vanidosa), que se ha preocupado por nosotras, nos apoya y eso si todo el tiempo nos da los tips de belleza y moda que necesitamos, quiero decirles que las amo y me harían muy feliz si pudiese en su vejez cuidarlas como a mis papás.

viernes 5 de septiembre de 2008

BANDAS DE GUERRA

El bus escalera salió de San José un poco después de las ocho de la noche. Para los pasajeros, todos del Valle del Risaralda, el aire era frío comparado con el calor seco y constante de Viterbo pero los vestidos de paño conservaban el cuerpo tibio, agradable. La carretera seguía el trazado de la joroba del ramal de la Cordillera Occidental donde el pueblo se asentaba y con buenas condiciones, digamos que sin derrumbes o lluvias torrenciales, el viaje completo tomaría entre una hora y hora media no tanto por la distancia, sino por la lentitud para conservar el bus seguramente asentado a la carretera que a veces bordeaba un abismo por la izquierda y a veces por la derecha siguiendo los caprichos del buldózer que abrió el paso para comunicar los pueblos.

Como a la media hora de dejar el pueblo, que en ese entonces era corregimiento de Risaralda, empezaría el descenso al valle pero el chofer no alcanzó a manejar hasta allí. No fué con celulares o radios que entonces no existían sino a viva voz de un campesino enruanado que le llegó el mensaje: la vía estaba cerrada mas abajo de Morro Azul.

Ni los muchachos de la Escuela Rafael Pombo ni las muchachas de la Escuela Primaria femenina que con mucha pena confieso que no recuerdo el nombre se preocuparon en lo mas mínimo. Nadie que tenga menos de once años se preocupa porque una vía esté cerrada. Caso diferente el de los adultos y mas específico el del chofer, el pato, la directora de la Banda de Guerra de niñas y Don José Manuel Escobar, director de la Banda de Guerra de niños quienes no pudieron ocultar la inquietud que la noticia les causaba y lo delataban con sus caras pálidas. La Chiva avanzó un poco más rompiendo las tinieblas de los cafetales y la neblina de la noche joven buscando un paraje donde estacionar sin bloquear la vía, cosa difícil para una carretera de una sola vía. A lo mejor era para alejarse un poco mas del enruanado. Después de todo, La Violencia no llevaba mas de diez años matando campesinos y pueblerinos unos por rojos y otros por azules, pero todos colombianos. Los pueblos empezaban a ser reconocidos no por sus obras, sus alcaldes o la laboriosidad de sus gentes sino por su partido político mayoritario.


Banda de Guerra Colegio Santo Tomás de Aquino de Apía, circa final de los cincuenta o comienzos de los sesenta. (Don Dago Agudelo es el chiquitín, al frente)


Los adultos tuvieron su conferencia alejados del oído curioso de los pasajeros menudos. Estaban tomando decisiones. Quien sabe si el enruanado está mintiendo para que tomemos otro camino y ser emboscados; quien sabe si sea mejor regresar a San José y amanecer allí; quien sabe si sea mejor pasar San José y Risaralda y regresar por la vía de Anserma; quien sabe si sea mejor seguir por el filo de la montaña hasta Belalcázar y de allí bajar a la carretera Central por los lados de El Aguila, no muy lejos de Viterbo. Muchos “quien sabe” y ni un solo afirmativo. El temor intensificó el aire frío de la montaña. No había buses que circularan por esos parajes del occidente caldense por la noche; ni era seguro ni era prudente. Los “yips” y los buses escalera terminaban sus labores mientras todavía hubiera luz solar, y si ese día alguien se había atrevido a viajar después de las ocho de la noche era porque las Bandas de Guerra de Viterbo habían sido invitadas por el gremio de carniceros a tocar en las fiestas de la Virgen del Carmen en San José y el código de respeto a la vida, aunque no escrito, establecía que en fiestas religiosas los invitados eran respetados aunque viajaran de noche. Yo no sé cuanto le pagaban a las escuelas por el servicio pero debió ser un montón de plata porque a los tamboreros, trompeteros, platilleros, toca-bombo, bastoneros y demás les daban como cinco pesos por cabeza: un platal para la época donde la mesada semanal eran cinco o diez centavos y veinte centavos compraban una gaseosa con luisa.

Las bandas habían encabezado la procesión de la tarde y muy solemnemente tocado sus clarines y redoblado sus tambores a la elevación durante la misa. Ese año, 1959 creo yo, hubo otra banda invitada; era de adultos muy buenos músicos con clarinetes, trombón y percusión. Don José Manuel nos dijo que una de sus estupendas interpretaciones era El Coro de Los Martillos. Les preguntamos a las muchachas y dijeron que ellas tampoco habían visto ningún martillo pero que también les había gustado mucho la presentación. Como fuera, hasta los que no tocaban con martillos y repetían sin cesar el Gran Pabellón con tambores y bombos eran personajes de éxtasis en los desfiles y admirados por los muchachitos y muchachitas del pueblo sostenido precariamente en la cuchilla de la cordillera, que soñarían por semanas con los uniformes con charreteras, kepis y bandoleras de cuero. Mejor dicho, iban a estar soñando con nosotros.

Don José Manuel nos comunicó la decisión de los mayores. No íbamos a regresar por la vía de San José; no nos dijo por qué pero creo que el chofer no se atrevía a desafiar el abismo al tratar de reversar en un camino destapado, rasguñado en la montaña por donde escasamente cabía el bus. Lo que nos dijo era que la vuelta por Anserma era muy larga y que mejor nos iría por Belalcázar, pero eso sí “mucho cuidado con gritos o ruidos cuando pasemos por allí porque todavía tienen fresco el recuerdo de la pelea con el equipo de fútbol y si nos confunden con ellos hasta piedra nos dan”

Con brincos causados por la suspensión gastada por la edad, el bus se acercó al pueblo donde tienen el Cristo Rey con las manos abiertas y pasó la plaza principal que en días de fútbol se convertía en la cancha municipal aprovechando la única parte aplanada de la población. Mucho silencio. Hasta podíamos oir los grillos por encima del ronroneo del motor y el sonido nasal de la respiración apurada del pato, parado al lado del chofer con la cabeza baja escudriñando a derecha e izquierda las sombras que pasaban. El pueblo iba quedando atrás y al chofer se le estaba pasando el susto . Con el reflejo ocasional de la luz en una mata de plátano se le veía el esbozo de una sonrisa satisfecha con la que contagió a los demás adultos. Una palmadita en la espalda se oyó claramente ya en la vía de descenso. También se oyó, muy poco tiempo después, el sonido metálico de algo en la cajuela del motor seguido por un frenazo que lanzó los pasajeros contra los asientos delanteros. Los que venían dormidos despertaron del golpe en la cabeza; los despiertos pegaron el grito. Los muchachos hubieran agradecido que las muchachas cayeran sobre ellos, pero ni modo. Todo mundo separadito, ellas por un lado, ellos por otro.

“Shhhhhhhh” dijeron al unísono Don José Manuel y la maestra. El chofer y el pato no los oyeron o no les hicieron caso, porque también al unísono dijeron “¡Ay jueputa!”

El ronroneo se acabó y ya eran solos los grillos los que se oían junto al ocasional llamado del búho en las tinieblas. El chofer apagó la luz del carro por pánico a las historias de las carreteras en la noche y de inmediato por puertas y ventanas se abalanzó la obscuridad con rígido vestido de luto. Los ojos se fueron acomodando a la ausencia de la luz que se había reflejado en platanares y cafetales y en algunos minutos ya podían percibir el fuego fatuo y breve de los cocuyos.

“¡Ahí hay una casa!”, dijo un muchacha. “¡Ay jueputa!”, gritaron al unísono el chofer y el pato. “¡Shhhhhhhh!”, en voz sincronizada respondieron Don José Manuel y la maestra.

Mas fuerte que el miedo a La Violencia o a la oscuridad de una cordillera agreste es el carácter amable y colaborador del campesino del Viejo Caldas. Bueno, a lo mejor la curiosidad también es mas fuerte. En todo caso, una linterna temblorosa pegada a la mano de un señor con ruana y sombrero se acercó sin prisa y desde lejos alumbró primero un lado del bus y después el vidrio delantero. La luz se reflejó hacia los copos de los guamos que se usaban como sombra para los cafetales y una voz por debajo del sombrero dijo con prevención “¡buenas noches!”

La voz valiente de uno de los adultos del bus le contestó el saludo con acompañamiento musical de traqueteo de rodillas. La linterna llegó hasta la puerta del carro donde se convirtió en un señor muy amable que nos llevó a todos hasta la ramada donde dormían los recolectores de café que nos dieron el homenaje de su música de tiple y nos encimaron mangos de los costales colgados de horquetas del techo sin cielorraso a cambio de unos toques de clarín y redoble de tambores al son de la marcha del “Gran Pabellón”.

Con caperuzas de gasolina que hicieron retroceder la noche, el chofer y el “pato” arreglaron la causa del ruido y dormidos nos arrimaron a Viterbo como a las tres de la mañana. El alcalde estaba despierto. También estaban despiertos los padres y las madres de los músicos de las Bandas de Guerra de la escuela primaria de niñas y de la escuela Marco Fidel Suárez. Es decir, todo el pueblo contando a doña Ligia, la señora de Don José Manuel y al capitán del equipo de fútbol que había tenido la pelea con los de Belalcázar y que le había hecho pegar ese susto tan berraco a la maestra, al chofer, al pato y a don José Manuel.

La mayoría de los muchachos y muchachas no tenían miedo, pero si tenían además de un par de mangos como unos cuatro pesos con cincuenta centavos todavía.
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De la Secretaría de Educación de Caldas
Una verdadera fiesta musical se vivió el pasado fin de semana en el municipio de Viterbo durante la realización de la segunda parte del XXVII Festival Departamental de Bandas Estudiantiles de Música Categoría Sinfónica, el cual contó con la participación de 11 agrupaciones de diferentes municipios y establecimientos educativos de Caldas.

Ya no son Bandas de Guerra, tampoco son solo tambores, trompetas y bombos. Son verdaderas orquestas caminantes que interpretan joyas musicales. Atrás quedaron los uniformes militares con charreteras y la desconfianza entre los pueblos. ¡Qué buenos son los cambios cuando el civismo y el progreso ganan!


Nos vemos




sábado 2 de agosto de 2008

Isa y las avispas

Al patio trasero de la casa en L. Court se puede llegar por la puerta corrediza de vidrio que une al comedor con la terraza de madera y de allí, por escalas descendiendo al patio. También hay acceso por una puerta en la cerca de madera en el lado derecho de la casa, al final mismo de la calzada donde mis hermanas estacionan sus carros.

La puerta corrediza no da directo al patio porque los dos pisos no están sobre el nivel de la calle. Ese nivel da en toda la mitad de la primera planta; y así, no puede decirse que tiene dos plantas porque la primera está semienterrada, y no puede decirse que tiene sótano porque solo medio piso está enterrado. Creo que las llaman casas de medio nivel.

El frente tiene prados y jardines que distancia la entrada unos diez o quince metros de la calle, y el patio trasero tiene abetos y otros árboles que con la sombra y la constante caída de agujas evitan que crezca el pasto uniformemente y generalmente solo se ven mechones aquí y allá entremezclados con malezas cortas y rastrojos secos.

A Isa le gustaba desyerbar y echarle agua a las maticas. No salía por la terraza de madera por evitar las escalas estrechas con barandal que se movía al vaivén de sus pasos. Por supuesto que también para usar la puerta lateral tenía que usar escalas para llegar a la puerta de la calle, por aquello del medio nivel, pero mas seguras y amplias.

Hoy apenas había regado un par de matas y rastrillado las hojas secas frente a la casita de las herramientas cuando el desfile amarillento de avispas le llamó la atención. Siguió con la vista el vuelo continuo, casi en fila, como aviones esperando turno para aterrizar. Se le perdían de vista tras un arbusto de fruticas rojas que florece hasta en invierno en medio de la nieve y que en este verano calcinante seguía verde y saludable como siempre. Le dio la vuelta y observó como en buen orden y sincronización entraban una por una a un agujero redondo en la tierra, de diámetro un poco mas pequeño que el de un cigarrillo; mas o menos como el de un pitillo.

El flujo descendiente solo se veía interrumpido por la salida ocasional de las que dejaban el escondrijo en búsqueda de lo que sea que buscan las irascibles Chaquetas Amarillas. Isa las miraba detenidamente encantada con la actividad constante de estos bichos disfrazados de presidiarios con trajes de rayas amarillas y negras alternadas. Su encanto se tornó en curiosidad que la llevó a preguntarse que pasaría si les tapase el túnel. Desestimó usar tierra o un chamizo. “¡Qué pecado que queden atrapadas. Pobrecitas!”

Debía ser algo temporal, removible. ¿Cómo qué? Ummm, ¡cómo un dedo! Claro, eso es; un dedo haría la operación humanitaria y daría satisfacción a su curiosidad científica.

Aclarada la logística, la estrategia sería simple: tapar el huequito con un dedo, y un ratico después destaparlo, y, bueno, a ver que pasa... Muy juiciosa dobló su cintura y con el índice derecho les tapó la entrada a los voladores de franelas amarillas y negras. El experimento no duró mucho tiempo y el anuncio de que daba por terminada la sesión fue un grito corto pero de tono alto que puso a vibrar la puerta de vidrio que daba a la terraza.

“Ayyyyyyyyyyy, Ayyyyyyyyy”

Aunque podría ser la letra de una ranchera, no me sonó a canción y por eso bajé rápido sin tocar la baranda bailadora.

“Q’ubo mami, ¿qué pasó, qué pasó?”
“Ay mijo, me picaron esas avispas” y mostró con el dedo, ahora un poco mas gordito, en dirección a la entrada del nido que estaba repleto de avispas furiosas con chiches amolados mirándonos a través de sus gafas oscuras.

Me contó lo que había pasado y ¡me dio una rabia! De acuerdo con su historia, y tenía que ser verdadera porque mi mamá no me decía mentiras, ella no las había atacado y menos herido, y si les molestaba su dedo ¿por qué no tocaban con cortesía tres veces tan, tan, tan? Yo estoy seguro que ella les hubiera dado paso. ¡Pero nó!, ¡qué tocar ni que ocho cuartos! Mas bien se decidieron a atacarla impunemente, con premeditación y alevosía porque no me vayan a decir que fué accidental si para picarla tuvieron que caminar en reversa, y eso, si señor, ¡eso es prueba fidedigna de la intención malévola! Y además le inyectaron veneno, mejor dicho la atacaron con armas químicas, asunto claramente prohibido por la convención de Ginebra.

Pues si ellas se creen muy guapas yo también tengo con que defender a mi mamá.

“¿Será que el NAPALM está autorizado por los ginebrinos? Debe ser, porque se usó en Vietnam, ¿si o no?”

Pues manos a la obra. Con una manguerita saqué gasolina del carro y llené un botecito de colirio; ahí tenía mi lanzallamas. Completé mi equipo con fósforos de madera que duran mas encendidos ¡y me fui a demandar justicia!

Un chorrito al hueco y un fosforito, y ¡voilá! las llamas silbaban y los helicópteros amarillos quedaban sin rotores; y las que trataban de salir volaban iluminadas como cocuyos con baterías extras.

No me gustan las guerras pirotécnicas pero estoy cada vez mas convencido de que mi decisión fue correcta y salvó un montón de gente inocente. Tenían que ser muy malitas porque se tiraban a las llamas como kamikazes suicidas. Lavaditas de cerebro, ¿no?

Las sobrevivientes recogieron sus chécheres y se mudaron para donde Chuck, el vecino. Ahí si no podía yo hacer nada; Ginebra, ustedes saben...

Nos vemos

viernes 1 de agosto de 2008

Fútbol en Viterbo: Stargays vs Chicas Calientes

Les paso un artículo publicado por Don Juan Miguel Alvarez en el diario La Tarde de Pereira el 30 de Julio del 2008 (http://www.latarde.com/2008/sema/31/sep.htm). No requiere comentarios adicionales a los suministrados por el periodista, así no pueda ni confirmarlos ni negarlos.

UNO
Más de 500 personas llenan las graderías del estadio de Viterbo. Han pasado 20 minutos después de las 8 de la noche y el público empieza a impacientarse. Se escuchan chiflidos, pitos y un rumor grupal en notas graves. Hay luna llena, medio roja, puesta sobre las partes más altas de las colinas cercanas. Los amagos de lluvia que había al final de la tarde, desaparecieron; también, el temor de cancelar el partido.


Han transcurrido 7 meses desde la última vez que ‘Stargays’, la selección de fútbol de gays de Viterbo, se enfrentó a su similar femenino. Aquella noche había más gente y hubo que acomodarla sobre la lateral que no tiene tribuna. “Pero la asistencia de hoy es buena. Tenemos que empezar ya. Estoy que me juego”, me dice Violeta, un(a) joven con el pelo largo y cuidado, de ojos brillantes, cuya feminidad puede hacer dudar a cualquier macho urgido. Sus compañeros(a) se cambian con paciencia: jeans y camiseta por el uniforme, tenis por guayos, calcetines por medias largas y blancas, con resorte reforzado. Falta el balón.


“Es más fácil cuadrar un baile de miquitos que a todas ellas”, dice Diana que tiene un cuerpo admirable y seguramente envidiado por mujeres del pueblo. “Si te das cuenta, no hay balón y no hay arquero. El que teníamos le tocó viajar, y el público sigue esperando”. Como medida de prevención, tres jugadores(a) cogen de a pon pon, hacen sonar la música —mezclas de Gloria Trevi, Beyonce y Thalía— y ensayan la coreografía en la mitad de la cancha, de cara a la tribuna. Movimientos sintetizados, acompasados, y un escarceo pélvico que recuerda el más atrevido performance de las striper de Pereira. Palmas del respetable y cientos de silbidos que los jugadores(a) reciben con agradecimiento.


El equipo rival es un recogido de último momento con gays de La Virginia, el municipio vecino, que por hoy se hace llamar ‘Chicas calientes’. A pesar del interés en el partido, los(a) del puerto sobre el río Cauca no alcanzaron a juntar 11 competidores(a). Sentados, mientras se uniforman, eligen quién se parará debajo de los tres palos, posición que pocos anhelan puesto que nadie quiere verse goleado por la efectividad de los Stargays —su palmarés dice que no han perdido en los últimos cuatro encuentros—.


DOS
Viterbo es uno de los pueblos del departamento de Caldas que más influencia ha tenido de ideología conservadora. Fue fundado en 1911 por el padre Nazario Restrepo, personaje histórico en la cultura caldense pues sus textos sobre arte, política e historia son considerados la base del movimiento político-literario grecolatino. Con el tiempo, Viterbo se convirtió en un lugar para hacendados del Viejo Caldas y entrada la década de los noventa, refugio de varios capos del Cartel del norte del Valle. Sus habitantes recuerdan a “Patemuro”, un narcotraficante que le pagaba a un lugareño para que se ubicara en la entrada del municipio y por radio teléfono avisara quién entraba o salía. Luego, a sus habitantes les tocó soportar comandos paramilitares liderados por Macaco, presencia que hoy continúa con reductos de las Águilas Negras.


Rápida metamorfosis de la derecha colombiana.


Por eso a muchos, les sonó extraño cuando les dije que en Viterbo había un equipo de fútbol de gays, con cierta trayectoria, que era querido y respaldado por los habitantes y la dirigencia política del pueblo. Cuando llegué a la plaza, preguntando por el partido, vi que la gente se disponía a salir para el estadio. Era la tarde de un lunes hábil y se vivía un ambiente festivo, como de alegría detenida.


En la cancha, me recibió el administrador del complejo deportivo, don Nelson Sánchez, un hombre veterano que ha velado por el cuidado de la grama desde hace más de 10 años. “Estos partidos son eventos que atraen a la gente. Todos se integran. Sólo al párroco de la iglesia, no le parece. A mí me preguntaron que si iba a alquilar la cancha y respondí que sí porque esto es un espacio público, que cualquier habitante del pueblo puede disfrutar”, me dijo. Luego, le pregunté qué había dicho el padre, exactamente. “En la misa de domingo, el cura dijo que no estaba de acuerdo con que el pueblo se congraciara con el partido de tal manera, porque cuando la Iglesia promovía actos para recoger fondos no tenía tanta acogida como lo tiene el partido de Stargays”.


Dos muchachos, Julián y Carlos, me dijeron que el partido era el motivo de reunión del pueblo. Una entretención sana y un espectáculo de los que nunca llegaban de otras partes. “La vez pasada jugaron contra el equipo de gordos de Viterbo. Stargays ganó. Esos maricas juegan mucho”, dijo Julián. “¿Vos te imaginás un partido de enanitos? Una chimba”, dijo Carlos. “Tenés que entrevistar a la goleadora. Juega como un hombre”.



TRES
Por fin llegó el balón. Dos jugadores se metieron de arqueros. “En este partido va haber hasta jalada de mechas”, previno un jugador(a) de Chicas calientes. “Usted tan femenina y con esa boca de arriero”, le respondió otro(a).


Sonó el pitazo inicial y todo cobró un nuevo sentido. El público comenzó a chiflar y a aplaudir a la vez. Con la primera jugada, entendí el show: un partido de fútbol jugado por gays, es decir, cuerpos con la rapidez, la resistencia y la fuerza de un hombre, pero con actitudes tan delicadas como las de una mujer en el salón de belleza. Cuando un jugador(a) tenía el balón y corría unos metros, era detenido con sobrada fuerza por un oponente, tipo Pimentel. Al levantarse del césped, el jugador(a) se acomodaba el atuendo: camiseta por dentro, pelo ordenado y a continuar, como cuando una reina se cae en plena pasarela.


De súbito, la risa del show se tornó sorpresa: Vicky, la goleadora de Stargays, tomó el balón en tres cuartos de cancha, corrió en diagonal hacia el centro, frenó, enganchó hacia fuera y disparó un derechazo cruzado que infló la red de Chicas calientes. 1 a 0 se puso en ventaja el equipo de Viterbo. El público aplaudió y todos(a) los jugadores se abrazaron.


Minutos después, un defensa de Chicas calientes ganó el balón cerca de su arco para luego emprender una carrera de velocidad pura de 50 metros de distancia, que frenó al darse de frente con un defensa de Stargays. Ambos cayeron al suelo y el público río al unísono y se escuchó un ¡Ayyy! Más adelante, tras un tiro de esquina, otra vez Vicky sorprendió al arquero del equipo de La Virginia con un globo que se convirtió en su segundo gol de la noche. A estas alturas, yo realmente empezaba a dudar de la condición sexual de la goleadora. Quizás fue de esos niños cuya infancia se la pasó jugando fútbol y que cuando decidió salir del closet, dejó la práctica hasta que se conformó Stargays. En Vicky yo veía la habilidad de un puntero derecho, tipo Anthony de Ávila, y el derechazo de un centro delantero, tipo ‘Polilla’ Da Silva. Y antes de terminar el primer tiempo, Vicky, tras un rebote del balón en el vertical, marcó el 3 a 0, casi lapidario.


Un jugador(a) de Chicas calientes, de un momento a otro, sufrió un arrebato de exhibicionismo y llamó a la fotógrafa para que retratara la pose: de nombre artístico Ximena, le dio la espalda al público y se subió la pantaloneta hasta el límite de la ingle, dejando ver un par de nalgas divididas en mitades por una línea de bronceado. Los asistentes chiflaron.



CUATRO
En el intermedio, Stargays se quitó el uniforme, vistió camiseta blanca, tomó unas banderas y se ubicó en la mitad de la cancha. Dejaron sonar música discotequera —la misma mezcla usada en el preámbulo del partido— e inició el baile. De jugadores(a) a porristas de sí mismos.


Un niño, al ver mi risa, me dijo: “Ver este partido es muy chistoso. Uno se ríe como viendo Sábados Felices”. En eso, se vio llegar a un jugador(a) con la botella 2 litros de gaseosa en la mano. Uno de sus sedientos compañeros le dijo “Cuidado se parte un tacón con la carrera”. Tras el baile y el descanso, iniciaron el segundo tiempo.


Al final, el partido terminó 6 a 3, ganando Stargays. Entraron más de 500 personas lo que dejó ingresos por más de 880 mil pesos. Dinero destinado a las víctimas de las inundaciones causadas por los desbordamientos de la quebrada ‘Mellizo’, una de las vertientes que refrescan a Viterbo.
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jueves 31 de julio de 2008

ILUSIÓN, la palabra del mes

De la página del idioma español (http://www.elcastellano.org), la "palabra del día" llega muy a propósito como celebración del rescate histórico del ejercito colombiano.

LA PALABRA DEL DÍA
ilusión
Voz derivada del verbo latino illudo ‘divertirse’, ‘recrearse’, pero también ‘burlarse’, ‘engañar’. El verbo latino estaba formado por el prefijo in- y el verbo ludo ‘yo juego’.De ludo se derivó una amplia familia de palabras en la que se incluye lúdico ‘relativo al juego’, eludir ‘escapar jugando’, alusión (hoy significa ‘mención’ ‘referencia’, pero inicialmente era ‘broma’ o ‘jugueteo’), el nombre del delito de colusión ‘pacto ilícito contra un tercero’, interludio ‘intervalo en un juego o representación teatral’ y preludio ‘lo que precede a una representación’.En castellano, iludir y más tarde ilusionar fueron evolucionando con la denotación ‘causar una impresión engañosa’ o ‘suscitar la esperanza de algo deseable’, o sea, ‘suscitar una ilusión’, pero actualmente se reserva a la primera el matiz de 'burlar', 'engañar mediante una ilusión'.

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Borrasca del Risaralda

Llegados de primíparos al colegio Nazario Restrepo por allá por el ’61, debió ser que nos veíamos con cara de despistados porque de entre los “veteranos”, quienes apenas cursaban el tercer año, salió a saludar y calmarnos Diego Oyuela. Yo tenía diez años, y probablemente la mayoría de los nuevos estarían mas o menos de la misma edad pero había excepciones mayores. Había muchos grandulasos como Libardo Taborda que fuera por repetir años o por empezar a estudiar ya mas viejitos parecían gigantes entre la banda de enanitos con cuadernos enrollados y los útiles en el bolsillo de atrás.

¡Los de tercero si que eran grandulones! Sin excepciones. Por muchos años solo se podía cursar hasta tercero en el Nazario y no lo sé por cierto, pero sospecho que fueron varios quienes se quedaron haciendo tercero una y otra vez esperando que un día alguien moviera las fichas en Manizales y consiguiera laboratorios y biblioteca y mas profesores y pudieran entonces subir a cuarto. Ese alguien, don Arconde Franco, llegaría a inaugurar el 4º en 1964. Pero esa es otra historia.

Diego hablaba en el centro de un corrillo reunido debajo de uno de esos frondosos tulipanes africanos que llamábamos mionas porque el capullo de la flor servía como pistolita de agua cuando se le cortaba la punta y que florecían con un apabullante y glorioso color naranja. Posiblemente no había muchas cosas que explicar o direcciones que dar porque todos en Viterbo conocíamos el colegio, pero él consideraba su deber prepararnos para ese gran cambio de la primaria al bachillerato. Diego era también uno de los grandulones, fuerte y macancanudo pero lejos de ser arrogante o abusivo era calmado, afable y amistoso. Todos lo escuchábamos en silencio, con mucho respeto y agradecimiento. Mejor ir a lo seguro. Quien quita que de pronto fuera todo para embromarnos en frente de sus amigos y decidiera darnos madera y perseguirnos por todo el patio. Quien quita.

MIONAS

No recuerdo mucho de Diego Oyuela en el par de años siguientes. Pero mi próximo encuentro con él fue en circunstancias que requerían nó de su guía o consejo pero de su fortaleza física. Fué en Charco Negro, ese recodo del río Risaralda con una pared empinada en la ribera occidental que nos servía de trampolín escalonado para clavadistas bisoños al nivel del agua o con alma de suicida a alturas de mas de veinte metros. La costumbre era que un nadador hábil pasara un extremo de un lazo a la orilla opuesta y eso servía como pasamanos para cruzar de lado a lado o como valla de seguridad si la corriente lo empujaba a uno mas allá del remanso del charco.

A Charco Negro se podía llegar por los potreros que había detrás del Colegio y que lo dejaban a uno en la ribera de los trampolines de tierra; o pasando el puente de madera, doblando a la izquierda y bordeando la orilla oriental. Este último camino terminaba en una especie de playa, en la parte interna de la herradura que formaba el río en Charco Negro. Esa era la vía fácil y preferida; no requería saber nadar, era la parte menos profunda. Ese día llegamos por el lado de los trampolines una veintena de muchachos y nos saludó el río con rugidos y aguas turbias de color café oscuro por la cantidad de lodo que bajaba desde las montañas. Las lluvias por la cabecera lo tenían crecido como nunca y la corriente botaba escupitajos de espuma contra la ribera alta y tenía enfurecido al remolino formado donde llegaba el agua al recodo, que se desquitaba apresando troncos de árbol por diez o quince minutos y los disparaba como un cañón submarino hacia los rápidos que bajaban con estruendo en dirección al puente.

Nadador mas buñuelo que hábil, yo cargaba mi salvavidas de caucho que le había cambiado al hijo del Mocho Rodríguez por una cantimplora del ejército, antes de que su familia se marchara para el Amazonas rendido al fin el viejo de pescar con dinamita que le había quitado primero una mano, después la otra y, una vez curado, le quitó el muñón restante cuando tiró el pucho al río y se quedó con el taco encendido en la coyuntura del codo y de encima las esquirlas en los ojos lo dejaron ciego. Mi salvavidas ya estaba viejito y con varios remiendos cortesía de La Bomba de la Gran Vía, pero seguía haciendo un buen trabajo. Lo usaba para cruzar el río con la ayuda fluvial de la soga.

Ese día era distinto. Tan distinto que aún mi salvavidas era un estorbo porque no me permitiría avanzar y podía ayudar a que el río furioso me arrastrara. Además, los entendidos de las aguas dieron su dictamen: “Está muy crecido, mejor nos tiramos todos al mismo tiempo y nos ayudamos los unos a los otros”

Claro, ¡qué va a dudar uno de tan esclarecidos profesionales! Y además, uno a esa edad es inmortal; así que sin siquiera molestarme en inflar mi salvavidas me dispuse a contribuir con la misión. Se lanzaron primero unos cinco a tentar el agua, y braceaban con vigor y les veíamos los brazos como aspas desesperadas entre espuma sin avanzar mucho trecho. Las cabezas se hundían y volvían a la superficie como flotador de anzuelo con pez engarzado. Era una buena señal: si no habían avanzado mucho no era por la fuerza de la corriente sino para mostrarnos que nos estaban esperando para ayudarnos. ¿Si vé como es de buena la gente? Y uno que a veces desconfía y cree que lo van a dejar por ahí abandonado...

UN RÍO CRECIDO

Nos tiramos casi en grupo. Y ahí fué. Ahí fué cuando sentimos la fuerza descomunal de mamá Natura mostrando quien manda. Yo no ví a nadie ayudando a nadie, pero si vi a muchos desesperaditos luchando contra el agua y cada vez mas alejados de mí que con mi nadadito de perro iba con paso rápido y seguro río abajo camino a los rápidos. Cierto que no sentí miedo porque como les dije, yo era inmortal; pero si me fastidiaba mucho ese montón de agua que me entraba por boca y nariz. Cuando recibí el primer golpe en una nalga pensé que era una guadua que me había tirado el remolino loco que jugaba con los troncos allá arriba, pero al segundo golpe comprendí que no eran golpes sino empujones y que no era uno sino dos los que se turnaban empujándome. Para que vea que yo si estaba en lo cierto de que la gente es buena. Y además de buena, insistente porque a pesar de que hubiera avanzado mas con salvavidas de plomo no me dejaban solo y me seguían río abajo, brazada a brazada, traguito a traguito, empujoncito a empujoncito.

Avanzamos, bueno nó, nos empujó el Risaralda unos cincuentas metros hacia los rápidos y para probarnos que era él quien estaba a cargo nos depositó en una isla de guaduas, cañabravas y troncos que su misma corriente había atrancado contra las rocas. Allí esperamos Diego Oyuela, Ilián Alvarado y yo como una hora hasta que nos pudieron hacer llegar un lazo desde la orilla. Diego e Ilián, dos grandulones que a nalgazos me ayudaron a atracar en una isla de cañabrava. Diego e Ilián, dos excelentes nadadores de río que sabían muy bien cuando requerían de sus destrezas los mas chiquitines.

De nuevo como después de aquel día bajo los tulipanes naranja reverberantes, no volví a ver a Diego. A Ilián si lo encontraba mas a menudo y cuando me veía me recordaba la escena del río pero me confundía el nombre “Q’ubo Alexander, acordáte que yo te saqué del río, ¡carajo!” A lo mejor yo siempre estuve equivocado y no fué a mí sino a mi primo Alexander al que sacaron a nalgazos del Risaralda. En todo caso, créanme que dos buenos ángeles sacaron a alguien de allí.

PD. Hoy en día no sé de Diego; le deseo lo mejor donde quiera que esté. Ilián después de sus tiempos de dúo musical estupendo con Conrado Loaiza y de trabajar honradamente, cayó víctima del lado oscuro del pueblo y no se volvió a ver. Se presume que terminó en el río. El río donde un día de borrasca ayudó a un inmortal a seguir vivo.

Nos vemos

lunes 28 de julio de 2008

LA SUERTE DEL GAVILÁN NO ES LA DEL GARRAPATERO

O la verdadera historia de la pata del pájaro y La Armada Invencible.

Uno llegaba a la hacienda Las Coles saliendo de Viterbo por la salida a Samaria que pasaba por un lado del Colegio La Milagrosa –la carrera 7ª diríamos hoy por si acaso los nombres ya no existen- y siguiendo la carretera destapada que descendía en curvas sinosoides hasta la quebrada Samaria y lentamente empezaba a ascender de nuevo en dirección a las lomas donde quedaba la finca cafetera de mi papá Pastor y la de mi tío Noé Agudelo. El paso por la quebrada se hacía brincando de piedra en piedra si estaba bajita, o por un puente de dos guaduas con pasamanos a un solo lado si estaba crecida.

La carretera, buena solo para yips o tractores de arado, terminaba en Las Coles y lo que seguía eran canalones, caminos de herradura hacia otras fincas como El Palmar o La Cecilia. Tulio y yo habíamos hecho este recorrido otras veces, acortando las distancias con largas conversaciones que saltaban de tema en tema al azar. “Mirá, no me dejés olvidar de qué estamos hablando pero es que me acordé de ...”, era una frase común para enlazar diversos tópicos. A veces volvíamos al tema cortado, pero eso no importaba. La conversación siempre era un buen estimulante y vigorizante cerebral, o al menos eso creíamos. Además era muy probable que en alguna otra ocasión la plática mocha resucitara si tenía méritos suficientes. Y como les dije, todos los temas tenían méritos suficientes. O al menos eso también creíamos.

Si el destino final era la finca familiar, uno cruzaba las cercas de púas que mantenían prisionero al ganado vacuno por un puente quiebrapatas, casi en el sitio mismo donde estaba un viejo galpón que decían que era un cuartel de trabajadores pero que nunca llegué a ver habitado. Desde allí ya se divisaba la casita del agregado de mi tío Noé y subiendo más por terreno cada vez mas empinado llegábamos a la del agregado de mi papá. Si uno iba solo por ir, como decimos, entonces podía dedicarse a coger caimas o mangos o algarrobas o cañofístula o guamas de vaina o de machete dependiendo de la temporada. Los viajes con mi papá eran para ayudarle a recolectar cacao o revisar los semilleros de café, aunque sospecho que mi ayuda específica era bajar cacao suficiente para cubrirme un par de entradas a cine o alguna visita a la heladería de Doña Débora a tomar avena con buñuelos o salpicón.

Esta vez venía también Alberto, hermano de Tulio y nos entreteníamos haciendo tiro al blanco con el rifle de aire de su familia. Los diábolos los llevábamos en la boca para no perder tiempo metiendo la mano al bolsillo, y, que yo sepa, ninguno de nosotros se ha muerto todavía por envenenamiento con plomo. Toco madera...

Fuimos hasta la finca de papá, anduvimos los cafetales, cogimos algunas vainas de vainilla silvestre y Alberto le pegó un plomazo a uno de esos pájaros negros que dizque le quitan las garrapatas al ganado y que por tal hazaña reciben como pago el nombre de garrapateros. Nos extrañó ese proceder de Alberto y aún más su insistencia en llevarse el pájaro. Bueno, allá él, cada loco con su tema ¿no?

De regreso paramos frente a la hacienda de Las Coles, ahí en el paso de un arroyito de aguas claras que sale de los guaduales y que después de rodear un sendero de rocas grises, lisas y pulidas se decide a encauzarse hacia un bosquecito cercano buscando el camino mas corto hacia la quebrada de Samaria. El agua era clara y refrescante y calmaba la sed sin dejar rastros de parásitos, o por lo menos eso nos dijimos uno al otro. Por el borde del guadual había un árbol corpulento con nombre perdido en mi memoria que soltaba su semilla envuelta en una caparazón en forma de concha de almeja con gran parecido a barquitos miniatura. O por lo menos eso también nos dijimos uno al otro.

Recogimos un montón de barquitos y los soltábamos a la salida de las piedras grises de donde navegaban muy veloces hasta un charquito casi sin corriente donde se movían muy orondos sin rumbo fijo. La navegación se les hizo más peligrosa cuando empezamos a dispararles diábolos a la salida de las curvas de los peñones. Solo un tiro muy certero que les pegara casi vertical y les rompiera el casco les dañaba el caminado; digo, la navegación. De resto daban un giro rapidísimo sobre si mismos como esos kayaks que uno ve por televisión y seguían muy tranquilos agua abajo donde se iban amontonando en el remanso. Todos los barcos sobrevivientes recibieron una mención especial declarada en el instante; eran de ahora en adelante La Armada Invencible.

Fue en ese momento de la honorable declaración marina cuando Alberto nos contó el asunto del pájaro. Es que si uno coge una pata de garrapatero y con sus garras raspa el sitio donde una mujer haya orinado, esa pobre queda irremediablemente prendida del dueño de la pata del garrapatero. Mejor dicho se vuelve su esclava sexual y el único problema es que después que uno quiera acabar el asunto no hay fuerza capaz de convencer a la desdichada de que sus servicios filantrópicos ya no son bienvenidos.

Muy sabio y brujo el Alberto este, ¿no? Ese conocimiento nuevo ciertamente estaba mas prometedor que el paraíso de los suicidas musulmanes porque uno no tenía que esperar a que estuviera muerto para tener derecho a sus vírgenes. Además, que afán de que sean vírgenes; las experimentaditas son mas entretenidas, ¿no es cierto? En todo caso Alberto en lugar de una tenía dos. Dos patas de garrapatero, quiero decir. ¡Qué mortal mas envidiable!

No se lo preguntamos pero estoy completamente convencido de que él tenía la solución para el asunto de que es muy difícil que una fémina se orine por ahí en cualquier rastrojo y que uno ande precisamente por allí en esos momentos. Bueno, al menos que uno mismo se la haya llevado para el rastrojo y le haya hecho tomar cuatro tazadas de aguapanela. Y yo no sé si así con trampa también se vale. O el otro asunto de que si usa la patica en el pueblo, hasta donde las buenas costumbres indican, todas usan inodoros. Pero también todos ELLOS usan los mismos inodoros. Entonces ¿quien iba a salir corriendo detrás de Alberto? ¿Todas y todos? Como quien dice Raymundo y todo el mundo. Digo, Raymunda.

Bueno, pero esos son raciocinios metafísicos que como dije ya Alberto debió tener resueltos de antemano. Lo que yo si les puedo asegurar es que el tiempo que duró en contar la historia fue aprovechado muy sagazmente por la Armada Invencible. Cuando volvimos a la realidad y nos dispusimos a acribillar la flota, ya esta había dejado sigilosamente el remanso y se había dado a la fuga cañada abajo por entre el bosque.

Nos vemos

lunes 7 de julio de 2008

HUGO MURIEL CAE A LA CAÑADA DE LA BOMBA

Lo que no se veía, ya se vió en Viterbo. Por la “quebrada de Mellizo”, que si no estoy mal es la misma que en un tiempo llamamos la “quebrada de La Bomba”, se inundaron algunas casas por las lluvias severas que sacaron de su cauce a la cañada. Lo leí y ví las fotos en TuViterbo.com, la buena página que tienen un par de jóvenes emprendedores que la manejan con mucho acierto. Un verdadero orgullo de Viterbo estos muchachos.

Si es la misma quebrada que yo recuerdo, quedaba muy cerca de la única bomba de gasolina del pueblo y de un bar de mala reputación llamado “Mi arbolito” y que seguía su cauce pasando por la zona de tolerancia y el campo de fútbol. En esa parte del campo de fútbol la cruzaba uno a través de dos guaduas; y en se puentecito fué donde el cansón de Roberto Valencia, hijo de Don Gabriel el del Hotel Santacruz, tratando de empujar a otros a que cayeran a la cañada de aguas negras perdió el balance y de bruces cayó al caño. Salió de allí tratando de disimular con una sonrisa. Pero no es nada fácil disimular cuando le salen a uno algas y musgo podrido de las mangas de la camisa y lo corona un bollo semicircular. No es una vista de mucha realeza aunque salga con corona.

El cauce por La Bomba se cruzaba por un puente de hierro, de un solo carril. A cada lado estaban los barandales metálicos que daban soporte y de una altura mas o menos como la de un camión repartidor. Bueno, la altura debió ser más que menos porque un día Clavijo llenó su camión con estudiantes del Nazario hasta los topes y perdió un pasajero al pasar el puente. No fue su culpa, no había leyes de cinturón de seguridad ni de máximo número de pasajeros que yo sepa. Y en medio de la algarabía venía Hugo Muriel, el hijo de Don Jesús, sentado en las tablas laterales del camión y le dió por estirar el cuerpo precisamente al paso del puente. El golpe brutal con la estructura de hierro lo sacó del camión y lo tiró a las rocas de la cañada.

El grito fué unánime e instantáneo. Clavijo paró y todo mundo se tiró a la carretera y a la carrera bajamos hasta donde yacía Hugo, sin conocimiento. Pastor Granada y yo fuimos de los primeros en llegar, lo levantamos y vimos como le salía sangre por los oídos. El conocimiento médico no nos daba para mucho pero como todo mundo decía “dénle agua, dénle agua”, eso hicimos. No que fuera muy propio llamar “agua” a lo que por allí corría, pero era el único líquido a mano y con un tarrito le dimos de beber; o mas bien le abrimos la boca y allí vertimos el brebaje semi-oscuro.

No recuerdo muchos detalles; supongo que lo llevamos al hospital que quedaba como a una cuadra de allí. No ambulancia, no teléfono, no camilla; todo a patica limpia. A Hugo no lo vimos por muchos días. Nadie sabía de el, y las elucubraciones eran de todo tipo: que estaba en coma, o trastornado mentalmente, inválido, que iba a quedar como bobo y cosas todas por ese estilo tan optimista.

Cuando lo volvimos a ver, él, que de por sí era flaco, estaba todavía mas delgado. El golpe, aunque duro no lo tuvo demasiado en cama; pero la gastroenteritis como que lo puso a vivir al lado del inodoro por muchas, muchas semanas.

“¿Y será que los golpes en la cabeza afectan el estómago?”, me decía Pastor. “Yo que voy a saber pendejo, yo que voy a saber”

Nos vemos

domingo 6 de julio de 2008

LA VESÍCULA REENCAUCHADA

Por ahí anda mi hermano Godfrey de vacaciones. Por ahí por Richmond en Virginia. Vino con Inecita y Adrianita, según dicen que por apoyo moral y respaldo físico. Yo no creo que sea mucho el miedo, pero pensándolo bien tampoco creo que sea muy poquito. Y si nó para que los refuerzos. Sí, sí, eso ya se lo dijo a todo mundo; que no son refuerzos sino que las trajo de vacaciones. Como si ellas no se pudieran mover solitas ¿no?

Me preocupa su bienestar; y la preocupación se intensifica cuando llamo y nadie me responde. Pero los hospitales locales no saben de él, y eso me tranquiliza. Yo que él, que me pucharía para que Magnolia me diese el tiestazo y salir de una vez de ese asunto. Claro que eso soy yo, a lo mejor el solo pensar en el golpe le da “mucho pensamiento” como dicen por mi tierra.

Eso le pasa por embromar a sus hermanas. Que se cree, ¿que son bobitas?. Lo llama Magnolia para saludarlo con tanto cariño y de una vez preguntarle por la salud de su hermano Dago y él, en lugar de agradecerle y darle las buenas noticias se pone a echarle cuentos.

“Ah, Dago” le dice, “sí, lo operaron de la vesícula y le fué muy bién. Como te parece que se la sacaron, la desinfectaron, la lavaron bien y se la volvieron a poner”. Hace un pausa para efectos dramáticos y añade “y ya Dago anda muy bien; come de todo y produce bilirrubina y biliverdina como loco, y de muy buena calidad ¡Oiga!; con decirte que ahora los médicos están planeando sacarle también el colon, darle una lavadita y volvérselo a poner”

Yo no estaba ahí y por eso no puedo testificar a la reacción de Magno. Pero me cuentan que de inmediato llamó a su hermanita Myriam para notificarle las buenas noticias y las dos se admiraban de los avances médicos de Colombia.

“No, ¡qué belleza! ¡Y yo dizque sufriendo por el bazo!” dijo una, y no me pregunten cual que yo no cuento.

“Ahora mismo armo viaje y que me lo saquen pero eso sí, que en lugar de lavarlo me lo reemplacen con un vaso de bacarat”. Muy entendible porque ¡es que es tan difícil atinarle a la ortografía del organismo! Y mas cuando el médico le había dicho que los tejidos del bazo eran la pulpa roja y la pulpa blanca; y eso suena como a vino ¿no?

En todo caso como que mi hermana Migda le aclaró el asunto a Magno, con cara muy pero muy seria por supuesto. Yo no sé si también se lo aclararon a Myriam, aunque sí sé, de fuentes fidedignas pero secretas que hubo un pacto y una apuesta para ver quién le pegaba el tiestazo mas fuerte a Godfrey.

Si yo fuera a apostar, diría que Magnolia porque ella vive en Richmond. ¿Les conté que Godfrey no quiso pasar por Miami? Ummm, ¿será porque allí vive Myriam?

Nos vemos

sábado 5 de julio de 2008

LA TRAGEDIA Y LA FELICIDAD SIEMPRE SON MAS INTENSAS EN FAMILIA

La alegría colombiana por el rescate de los quince secuestrados el dos de Julio de este año ha sido espontánea y generalizada. Sin embargo uno solo puede adivinar como se sienten los parientes de este grupo; y tan solo acierta a decirles que uno comparte su gozo. Para mi amiga la Dra. Fanny Esperanza Espitia quien siente personal y familiarmente esta gran noticia con el rescate de su primo el Teniente Raymundo Malagón, mi abrazo caluroso. Comparto tu alegría. Comparto la felicidad que inunda a toda tu familia.


Sé que habrá otros foros que resalten individualmente el viacrucis y retorno de los secuestrados y por tanto no me siento que olvide a los demás si le dedico esta página hoy al Teniente Malagón, a Fanny Esperanza y su familia. La foto y el par de párrafos que siguen fueron tomados del El Tiempo, de Bogotá en una entrevista al Teniente Malagón.

¿En qué momento se vio más cerca de la muerte?
Dadas las circunstacias en las que permanecíamos a diario en medio de esos terroristas sabía que en cualquier momento podía fallecer y muchas veces pensé que llegaba mi final.
¿Qué fue lo que más duro le dio?
El trato inhumano al que eramos sometidos. Cuando llevaba un mes en cautiverio me les fugué y estuve caminando durante tres días, pero como no conocía la zona, me capturaron y como castigo tuve que permanecer tres años amarrado de manos, pies y cuello con sendas sogas a diferentes árboles.
Después tuve que permanecer encadenado del cuello con otra persona y esto era muy incómodo ya que hasta teníamos que ayudarnos para hacer nuestras necesidades fisiológicas. Pero, además, la mayoría sufre enfermedades como hepatits, leishmaniasis y afecciones intestinales. En cuanto a la alimentación, sólo comíamos arroz, lenteja y pasta, tres veces al día.



P.S. Al Teniente Malagón le faltaban diez días para ser Capitán cuando lo llamaron a reemplazar a alguien en una misión. Fué en esa misión donde cayó en una trampa de los asesinos de las farc.

Vea el artículo completo de El Tiempo en http://www.eltiempo.com/colombia/boyaca/2008-07-04/el-secuestro-me-dejo-3615-cicatrices-dijo-el-teniente-raymundo-malagon_4360655-1

Nos vemos